
“La industria de la música es un clásico para estudiar: vender música está hacia la baja, pero las utilidades por los conciertos suben. Puedes duplicar un CD, pero no la presencia física del artista”
Chris Anderson / WIRED MAGAZINE
Comencemos con una confesión sencilla, tengo 27 años y desde que tuve mi primera computadora he bajado música gratuita de Internet todo el tiempo, desde el inicio hasta el día de hoy. Fui de esos usuarios de “Napster“, esa red universitaria experimental que comenzó como una red de intercambio libre persona a persona (P2P, peer to peer) de archivos de música. Esa red que llegó a tener 70 millones de usuarios que se conectaban diariamente para “compartir e intercambiar archivos” y sabíamos, que eso que hacíamos, era el inicio de una revolución que cambiaría para siempre lo que hasta ese momento conocíamos como la “poderosa e inmaculada” Industria de la música.
Hoy, me uno al grito de Enrique Dans , al autonombrarse como un “criminal del copyright.”, sí yo también lo soy:
“Aquí estoy, con mi cartelito. Me descargo música. Me descargo, en realidad, todo lo que me da la gana. Anuncio mi intención de seguir haciéndolo, de contravenir todo intento de bloqueo, censura o control que me intenten imponer. De divulgar toda cuanta medida tecnológica caiga en mis manos para evitar y saltarse sus esquemas. De violar o ignorar todo esquema restrictivo. Y por supuesto, de animar a otros a que lo hagan también”
Enrique Dans
¡Hey, dueños de la música! ¿Pregúntense cuáles han sido los grandes casos de éxito de la industria de la música en los últimos 10 años? No, no es Madonna. No, tampoco es U2. En los últimos 10 años solo han existido dos grandes éxitos comerciales a nivel mundial: Alanis Morissette, que logró que su álbum “Jagged Little Pill” obteniera 30 millones de copias vendidas en todo el mundo y el segundo caso de éxito, es la boyband Nsync, la cual logró vender el primer día de lanzamiento de su segundo álbum “No Strings Attached”, la cantidad de 2,400,000 unidades y al final, logró 11 millones de copias vendidas. Eso es todo, no hay mas.
El inicio del fin de la industria de la música como la conocíamos había comenzado desde el primer momento en el que los usuarios tuvimos la tecnología suficiente, para tomar un CD de música, convertirlo en formato digital y compartirlo en Internet (la era Napster había llegado).
Si tienes acceso a este artículo, seguramente bajas música de Internet desde los programas P2P como LimeWire, trackers, torrents como Mininova, disfrutas servicios de mixtapes como Blip.FM y MP3 blogs como RCRD LBL; cualquiera que sea la manera en como lo hagas estás cambiando una industria. Estas obteniendo cada vez más y mejor música, estás descubriendo que hay muchas más ideas y propuestas y no solo lo que encuentras en los aparadores de MIXUP, las revistas de música comerciales, MTV o las listas de éxitos de la radio.
Tu comportamiento sumado al mio y al de millones de usuarios, está provocando que los mercados de masas dejen de existir. La escena “mainstream” que la TV y la radio moldean a sus interes comerciales, está perdiendo su influencia e importancia en la creación de la “cultura de masas” lista para consumir los productos que fueron creados para ellos. La era del “hit parade” ha llegado a su fin.
Incluso, el mercado de la música de masas solo puede existir en aquellos mercados en los que la tecnología y el Internet todavía no han penetrado, por lo que el corrupto modelo de: el creativo de la disquera + la de “mercadotecnia” de la disquera (con limitados conocimientos musicales) + el programador del medio “todopoderoso” (radio, TV, revistas) + los intereses comerciales de todos (dueños de medios y disqueras), seguirán determinando y decidiendo qué es lo bueno de la música con base solo en la “rentabilidad del producto”, el retorno de la inversión (ROI), la rotación pagada de música/video (payola) y no en el “arte” y en la calidad de la música per se.
Chris Anderson en su excelente libro “La Economía Long Tail, de los mercados de masas al triunfo de lo minoritario”, plantea a detalle el fenómeno de la música y señala que nuestra cultura y economía está mostrando cada vez menor interés en los los productos y mercados convencionales y se están desplazando a un mercado de nichos. Anderson traduce que los seis elementos que alimentan y provocan este fenómeno de la larga cola son:
Anderson comprendió a la perfección el fenómeno de la música. Un fenómeno en donde por un lado se ha democratizado las herramientas de producción (hoy es tremendamente sencillo hacer y producir música); por otro se ha reducido y democratizado los costos de distribución (agregadores como Amazon, iTunes, Netflix); y finalmente la conexión entre la oferta y la demanda (filtros, Google, blogs, recomendaciones).

Hoy tu y yo bajamos música y si nos agrada “la recomendamos“, hablamos de ella y compartimos el descubrimiento con otros. Esto ha generado el nacimiento y masificación de proyectos como “Junior Boys“, “DJ Danger Mouse“, “Gnarls Barckley” , “Justice“, “ArticMonkeys“, “Clap your hands and say yeah” o “Nine Inch Nails“; que no invirtieron un gran presupuesto para promocionar su material, ese trabajo lo hicimos nosotros, los miembros activos de las redes sociales, los consumidores de blogs, P2P, MP3 blogs, los amantes de Muxtape, los “piratas/ delincuentes” neodigitales. (así nos llaman).
[...] de la música digital. Para quienes quieran entender mi ADN al respecto den clic en el artículo “EL FUTURO DE LA INDUSTRIA MUSICAL” 1, 2, 3, 4, 5,. Una vez dicho esto, sigan con el [...]